ZAGALES
En el programa de “Palabras Moribundas”, de Radio Nacional de España, proponían a los oyentes la palabra zagal. Personalmente pienso que actualmente está en desuso, pero no hasta el punto de considerarla como moribunda. Se usaba para referirse a los niños, y hablando de niños me viene a la mente una serie de sucesos donde los testigos fueron zagales o una caterva de niños.
Ocurrieron hace ya más de cinco décadas, en concreto entre lo días 18 al 23 de febrero de 1971 en la localidad sevillana de Umbrete. Todos tienen en común que suceden aproximadamente a la misma hora, a finales de la tarde y primera hora de la noche (entre 20,00 y 21,00 horas). La segunda característica es que todos los testigos, y son muchos, son zagales o niños de edades entre 10 y 13 años.
Observaron extrañas luces de color anaranjado, en algunos casos brillantes y en otros con cola. Fueron vistas a las afuera de la localidad, en una barriada alta y en el centro del pueblo. En total 4 casos. Los niños se encontraban jugando y algo les llama la atención, miran y observan esas luces. Solo en el último incidente se escuchó un extraño ruido.
El fenómeno del día 18, el primero, fue observado por un total de 9 niños; que se encontraban tres jugando a las afuera de la localidad, otros tres en un olivar cercano y los tres últimos en una barriada alta. Los tres primeros niños observan una luz que se desplaza lentamente y los otros hablan de dos luces que proyectan luz sobre el suelo o lo iluminan.
Manuel Osuna y el diario ABC de Andalucía trató estos fenómenos y posteriormente algunos investigadores lo incluyeron en sus catálogos o publicaciones. Actualmente resulta complicado, por no decir imposible, intentar investigarlos. No obstante, me inclino a pensar que pueden tener una explicación racional.
Tengo
incluido un resumen de cada uno de estos encuentros en la casuística de
La pregunta que en su momento se realizaron los investigadores, y que actualmente está en vigor, es que tipo de fenómenos aéreos anómalos se deben de estudiar. Todos nos inclinamos por los encuentros cercanos. Las luces lejanas pueden ser cualquier cosa y no muestran elementos que nos puedan ayudar a dar una interpretación. Salvo en el caso de meteoritos, bólidos y algún que otro fenómeno atmosférico o meteorológico.
Llegado
a este punto toca hablar de la ilustración de esta entrada. Estamos hablando de
luces, que hay muchas en el cielo, y que mejor que utilizar una fotografía de
un telescopio para ello.

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