ABDUCCION
La abducción y la aducción son habitualmente movimientos de un lado hacia el otro. Como cuando se mueve el brazo lateralmente cuando se realizan saltos de tijera. Esta definición procede del Diccionario Clínico Medico. Pero, quienes nos dedicamos a estudiar los fenómenos aéreos anómalos, la utilizamos para referirnos al supuesto secuestro temporal de seres humanos o animales por parte de visitantes venidos de otros planetas.
Hoy me centrare en un caso que ocurre en Corvirte (Lugo) sobre las 21,35 horas del 26 de enero de 1996 y el periodista en Enigmas del mes de noviembre de 1996 habla de perdida de tiempo y posible caso de abducción; haciendo constar seguidamente que se encuentra la investigación abierta y en estudio.
Después de leer lo que publica Marcelino Requejo os puedo decir que ignoro si esta mujer, la testigo, regresaba a su casa o acudía a una reunión de padres de alumnos. Lo digo en serio: mezcla estos dos conceptos hasta el punto de ignorar cual de los dos es el correcto. Más o menos como en estos instantes actúan nuestros políticos que dicen que no van a hacer lo que de seguro harán dentro de unos días. O, entrando de lleno en lo que nos ocupa, lo que pasa en las distintas comisiones de investigación sobre fenómenos aéreos anómalos repartidas a lo largo y ancho del mundo donde nos ha tocado vivir.
Como un buen periodista sabe, si pregunta algo y no le gusta la respuesta, repregunta; al objeto de aclarar conceptos u obtener la verdad. Aquí no se hizo; lo mismo que no se ha hecho en las distintas comisiones creadas.
En las comisiones de investigación del Congreso americano los comparecientes están obligados a decir la verdad, pudiendo ser condenados hasta con 10 años de cárcel por mentir. Algunos afirmaron disponer de documentación acreditativa y ninguno de los miembros de esas comisiones exigieron que se presentaran.
Continúa afirmando Enigmas que debido de tardar 25 minutos en recorrer 8 kilómetros; existe pérdida de tiempo, y por tanto podemos estar ante un caso de abducción.
Por otro lado, la testigo ve al lado derecho de su vehiculo, en la carretera, un resplandor que interpreta de entrada como un incendio forestal. En aquellos años los teléfonos móviles no se utilizaban tanto como ahora; pero, si yo creo que puedo estar ante un incendio forestal y no tengo móvil, cuando llego a mi destino busco uno fijo y llamo a emergencias. Aunque solo sea para que me digan que ya lo saben y muchas gracias.
Esta historia, tal como la plantea el periodista, no se sostiene en pie y no alcanzo a comprender lo de la pérdida de tiempo y la posible abducción. Solo hay algo interesante: que la puerta derecha delantera del vehiculo se abriera de golpe para poco después cerrarse como si diera un portazo.
Ignoro en que terminó la investigación el periodista, si es que la llevó a cabo. Mucho me temo que no sacó nada en claro; al igual que en otros casos similares. A veces por desidia del investigador o falta de colaboración del supuesto abducido.
No solo en este caso, sino en otros muchos me he planteado lo siguiente: el periodista informa de un determinado suceso o fenómeno, para añadir que lo está investigando. Nunca vuelve sobre el tema para informar a que conclusión llegó. ¿La segunda parte no vende?
En Andalucía hay varios casos interesantes; como el del ingeniero industrial sevillano que mientras se dirigía de Sevilla a su casa en Dos Hermanas atraviesa una supuesta portería de futbol.
Primero escucha como un coro de voces celestiales lo llama, ve la portería y no puede frenar. Cuando la atraviesa se encuentra como en una autopista con cuatro carriles en ambos sentidos.
Actualmente lo tengo en estudio y son muchas las preguntas que me planteo al respecto.
Para
ilustrar esta entrada he actuado tal como hace hoy en día nuestra clase
política: he metido en una bolsa negra seis o siete fotos relacionadas con el
tema, las he agitado, he metido la mano y he sacado la primera que he cogido.

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