LARGA MARCHA
A partir de las 22,30 horas del día 27 de noviembre de 1999 se observan luces muy brillantes en Monachil, Santa Fe, carretera de Armilla y otras localidades en dirección a Granada.
Juan Alcalá Torres circulaba junto con su mujer e hijos por la carretera de Armilla y estando a la altura del semáforo que da entrada al pueblo vieron las luces, que en un primer momento pensaron era de un helicóptero o avión remolcando a otro.
En las llamadas telefónicas a la emisora local Radio Alpujarra los testigos hablan de luces blancas muy potentes con ráfagas de luz no muy rápidas.
Las tripulaciones de distintos vuelos civiles sobre el Mediterráneo avisan a las Autoridades Militares para informar que están observando luces y luminosidades de naturaleza desconocida entre el Golfo de Cádiz y el norte de las Islas Baleares.
Las luminosidades se observan entre las 22,30 y las 22,45 horas, siendo los vuelos de Iberia IB-1394 y Alitalia GA-766 los que mejor vieran el fenómeno entre Valencia y Mallorca.
Igualmente, el Escuadrón de Vigilancia Aérea de Motril informó de la existencia de cuatro puntos de luz en el cielo.
El periódico El Ideal de Granada informa de la noticia los días 1 y 2 de diciembre, también la Revista Enigma lo trata dentro de la oleada del suroeste español, limitándose Lorenzo Fernández Bueno simplemente a informar.
Radio Alpujarra se limita a informar de las llamadas recibidas de varios oyentes, sin hacer comentario alguno.
Poco tiempo después se confirma que estábamos ante la reentrada en la atmosfera terrestre de chatarra espacial procedente del Cohete Chino Larga Marcha.
Larga Marcha pretende satisfacer las necesidades chinas de lanzar cargas al espacio en orbitas bajas y geoestacionaria durante los próximos 20 a 30 años. Tiene también capacidad para lanzar sondas interplanetarias y cargas pesadas entre 14.000 y 25.000 kilos.
El
cohete que ilustra esta entrada es el modelo CZ-5.

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